2. Compañías inesperadas.
Los días fueron pasando, y la vida para los estudiantes de Hogwarts se hacía más complicada a media que avanzaban las clases. Era tal la cantidad de trabajo, que hasta la pelirroja se quejaba internamente. Eso, y sus deberes de prefecta la dejaban con poco y nada de tiempo para ella misma.
La semana anterior había recibido una carta de su hogar con el motivo de avisarle que su hermana, Petunia, se había comprometido con Vernón, que era su novio hace una par de años. La noticia no le sorprendió, y menos el hecho de que no le mencionaran nada de fechas ni lugares del matrimonio. Su hermana la despreciaba profundamente, y eso después de tantos años, ya la tenía sin cuidado. De hecho, le iba a dar en el gusto y decidió quedarse las vacaciones de navidad en el colegio. Ya encontraría algo bueno que hacer aquellos días.
Ese fin de semana habría una visita a Hogsmeade, por lo que Lily decidió terminar la mayor cantidad de deberes posible antes del sábado para poder tomarse una tarde libre. Un poco de aire no-de-Howgarts le haría bien. Además le daría algo de tiempo para despejar su mente. En el mejor de los casos, las cosas se irían a arreglando solas, ¿no? “¿No?… Perfecto, ahora mi cabeza ya no contesta” pensaba mientras corría al salón de historia de la magia.
Ya en clase, donde los Griffindor compartían clase con los Ravenclaw, más de la mitad de los estudiantes estaban dormitando, el resto miraba el vacío y Lily estaba ocupada pensando en la posibilidad que el profesor Binns se diera cuenta si le lanzaba una bolita de pergamino que atravesara su perlado cuerpo fantasmal. Cuando por fin se cansó de pensar en ello, observó como una chica en la mesa del lado le hacía señales. Lily no entendía nada y sólo la miraba intentando explicarle que no le entendía. La chica tomó un pergamino, escribió algo, y se lo envió. Para variar, el papel cayó lejos de sus manos, y con una semi-acrobacia, Lily recogió el pergamino y lo leyó. "hola", recitaba el papel. Ante esto, lily no pudo hacer más que suprimir una risita. ¿Tantos problemas para saludarla? Tal vez el papel no iba dirigido a ella. Miró otra vez en dirección a la joven, la que la miraba con una sonrisa, esperando quizás que le contestara su saludo. Lily miró el pedazo de pergamino otra vez, y escribió ¡Hola! ¿Puedo ayudarte en algo?"; Lo lanzo con la misma eficacia con la que lo había recibido, y la chica volvió a tomar el dichoso papelito y escribió algo en él. Cuando la pelirroja lo recibió otra vez, este decía "¿Puedo hablar contigo al final de la clase?";. Ante esto, Lily se extrañó un poco, pero la chica no parecía tener malas intenciones. Lily prefirió guardar el papel, y dirigirle una sonrisa a modo de afirmación, y la sonrisa de la otra chica creció aún más.
Al final de la clase, la chica se acercó a la mesa de Lily, y ésta notó que era de Ravenclaw.
“Hola, mi nombre es Cristina Roberts. ¿Tu eres Lily, cierto?”
“Si, soy yo. ¿Qué cosa necesitabas?” Respondió ahora con un poco de recelo.
“Lo que pasa es que no me ha estado yendo muy bien en encantamientos, y Flitwick te recomendó a ti como una posible tutora. En realidad quise venir yo a preguntarte, porque eras tú o un chico de Slytherin que se veía bastante enojado cuando me lo encontré en el comedor.”
“Pues, gracias por haber pensado en mí tan rápidamente” dijo riendo abiertamente.
“Bueno, tengo que manejar opciones, tu sabes…” dijo Cristina un poco avergonzada por su revelación.
“No te preocupes. Lo haré. Es sólo que necesito organizar un horario para que lo podamos hacer. ¿Está bien? Deja que me organice y te avisaré.”
“¡Muchas gracias!” Añadió la chica con una sonrisa “Yo le avisaré a Flitwick que ya tengo una tutora. En serio, te lo agradezco mucho. Todo el mundo cree que los Ravenclaw somos sólo inteligentes y estudiosos, pero nadie es perfecto, ¿Sabes? En algunas materias soy muy buena, pero sólo no se me da en esta.”
“no te preocupes. Sé como se siente eso”
En realidad sabía lo que se siente. ¿Quién inventó que el que es exitoso en el colegio es inmediatamente perfecto? Algunas personas sólo tienen un mundo muy pequeño en sus cabezas. “Como las admiradoras de Potter” pensó, seguido de una pequeña puntada en el pecho. “Si, si… no estoy pensando en él. Me porto bien y me mantengo alejada del chico. Tonto sistema nervioso. Estúpido Potter. ¡Ya! Dejaré de pensar en él. Inmediatamente…”
Lily y Cristina habían decidido que iban a hacer repasos de encantamientos los días jueves antes de que la pelirroja tuviera rondas con Lupin. Sentía que por fin había encontrado un cierto tipo de aliada en Cristina. Ella era una chica muy llevadera, y al parecer muy querida por sus compañeros de casa. A pesar de que Lily estaba feliz de conocerla, a veces no podía evitar sentir envidia de su discreta popularidad.
Y se lo dijo. Se lo comentó un día que caminaban por Hogsmeade, mirando vitrinas y tomando helado. Cristina sólo rió y le dijo algo que aún rondaba en su cabeza.
Flash back
“¿Así que me tienes envidia?” Dijo Cristina con una risita bastante audible.
“Cuando lo dices tú suena feo” replicó Lily haciendo un casi puchero.
“Suena feo, pero no creo que sea cierto. En realidad no creo que me tengas envidia a mí mi a nadie. Bueno, por lo que te conozco, creo que te molesta más el hecho de que yo estoy en una situación en la que a ti te gustaría estar. Pero eso pasará. Es mala suerte la de ellos si no se han dado el tiempo para conocer alguien como tú.
“Ohhh, Cris, ¡Me haces sonrojar!”, efectivamente sintiéndose un poco avergonzada.
“Suelo dejar esa impresión, querida.” Dijo la Ravenclaw mientras apresuraba el paso hacia el castillo.
Fin Flash Back
Era cierto; no podía sentir envidia de su nueva amiga. Pero a veces no podía evitar pensar que la manera en que ella misma se relacionaba con el resto tenía mucho que ver con la manera en que la trataban, o no la trataban. Ella sabía que la vida había que tomársela con pequeños pasos, pero le encantaría tenerlo todo ahora ya. Le gustaría ser querida y respetada… tal vez no debería ser malagradecida. Ahora tenía una amiga que la entendía. No se habían cumplido todos sus sueños, pero ahora tenía una amiga para perseguirlos.