19.9.07

De inseguridades y cambios

"No me siento muy bien"
"¿Por qué? ¿Porque faltan dos días para el baile, o porque no has invitado a Remus, o porque aún no llega el vestido?"
"Awww... no me siento bien"
Lily y Cris estaban sentadas a orillas del lago. Sería más cómodo estar en las habitaciones, pero eran de casas distintas, así que eso no era una posibilidad.
Quedaban sólo un par de días para el baile de Halloween, y Lily aún no se atrevía a pedirle a Remus Lupin que fuera su pareja. Ahora simplemente sería maleducado decirselo, se vería apresurado y fuertemente como la 'última opción'.
"Estoy perdida". "completa y definitivamente perdida"- Se lamentaba Lily, mientras lanzaba piedritas hacia el lago.
"Me gustaría ser de ayuda, pero en verdad no hay mucho que podamos hacer. Aunque preguntarle a Remus que sea tu pareja del baile no sería una mala idea".
"Deja de insistir con eso. Ya es muy tarde. Sería una falta de respeto y él me agrada, así que no lo haré".
"¿Por qué no vamos al castillo a ver si llegó la lechuza?"
"No pierdo nada con revisar"- dijo una desanimada Lily, dejando el otoñal paisaje y caminando hacia el interior del castillo.

******

"Hay gente con mala suerte, muy mala suerte, y después estoy yo..."
Lily arrastraba los pies por los pasillos pensando en que momento pasó debajo de diez escaleras, y rompió mil espejos. Pareciera que los eventos le pidieran por favor que no asistiera al baile, y definitivamente lo estaban consiguiendo. El vestido no estaría a tiempo y cada vez parecía peor la idea de invitar a Remus. Quizá supervisar un año más no sería muy dañino.
La pelirroja le pidió a Cristina posponer la sesión de estudio hasta el fin de semana. Tomando en cuenta que eran amigas, no importaba mucho en que momento estudiaran. Cris ya había avanzado mucho en su técnica de encantamientos, y Flitwick estaba muy satisfecho.
Así, durante la tarde, después de una sesión de autocompasión acompañado de la tarea de runas antiguas, Lily tomó sus cosas y las fue a dejar a su pieza para salir a patrullar con Remus. Cuando iba subiendo, vio a James entrando a la sala común con una linda morena.
"Parece que hoy es jueves exótico"- pensó la chica. Pero un nudo en su pecho no pasó desapercibido al penar en esto. Tal vez tenía muchas esperanzas puestas en un chico que, a final de cuentas, no conocía casi en lo absoluto. Una corazanada no valía tanto. No puede valer tanto.
El chico de anteojos guió a la morena hasta un sillón de la esquina de la sala común con su típica actitud de winner, sólo esperando 5 segundos para hacer lo que de verdad quería: besarla en el rincón de la sala común.
"Las corazonadas apestan"- concluyó Lily, y terminó de recorrer las escaleras. Ya dentro de su habitación, la pelirroja dejó sus cosas en el baúl y caminó hacia la puerta. Al costado de ella había un espejo de cuerpo entero en el que las compañeras de cuarto se miraban antes de salir a clases o antes de una cita. Ella no tenía ese hábito. No era muy pretenisiosa y por lo demás era bastante funcional en lo que a aspecto se refiere. Parada frente a su imagen reconoció en su reflejo a una chica que se veía triste y cansada. Su pelo caía de la cola de caballo que se hizo en la mañana, tenía ojeras que se notaban mucho en esa tez blanca; Su uniforme estaba un poco raído, aunque perfectamente puesto en su lugar.
¿Esa es Lily Evans? Esa era la mayoría de los días. Es decir, siempre usaba el uniforme correctamente- no como algunas chicas que usaban hechizos para encoger las faldas y ajustar sus blusas. La prefecta ya había quitado algunos puntos por eso. No le tomaba más de 5 minutos para arreglarse estando ya vestida. Y para qué hablar del sueño: Si quieres excelentes notas en tus ramos, es una regla transnochar de vez en cuando.
"Qué importa. Sin vestido no puedo demostrar..."
¿Y qué quería demostrar? ¿A quién? En este momento todo era un poco confuso ¿De verdad quería exponerse así para mostrar que no es lo que parece ser?
Definitivamente la crisis de identidad había caído en un mal momento. Miró su reloj y vió que estaba atrasada para patrulla, así que tomó sus problemas, los amarró, se los echó al hombro y partió a encontrarse con Remus...

18.8.07

Cambio de pretensiones

Ya habían pasado un par de semanas desde el inicio de clases y se acercaban los dos eventos más concurridos del año escolar: el inicio de la temporada de quidditch y el baile de noche de brujas.

El frenesí por encontrar las mejores parejas se hacía evidente, a medida que las chicas iban negando invitaciones por ya tener acompañante. Lily ha tenido que cooperar con la organización del baile desde quinto año, por ser prefecta, pero nunca asistió como una invitada. Pero nunca faltó tampoco. Tener la edad para estar en el baile y no asistir es casi un suicidio social. Eso, hasta ella lo sabía. Sin embargo, nunca vivió eso de correr arriba y abajo de nerviosismo y pelearse por el maquillaje y la tradición de entrar con tu pareja por las puertas de roble del gran comedor. Y ya que estaba en séptimo año, en verdad todo parecía más dramático de lo que podría haber sido en años anteriores.
Uno de los deportes más competitivos dentro de Hogwarts- aparte del quidditch, claro- era conseguir una cita con los codiciados merodeadores. Y el premio se triplicaba si esa cita consistía en ir al baile de noche de brujas. En realidad era un deporte muy íntegro. Consistía en carreras maratónicas, sesiones de espionaje, trabajo de táctica, y un perfecto desarrollo del tiempo, para tener el honor de ser invitada por aquellos chicos. Ellos no se lo tomaban ni por si acaso tan en serio, aunque si se preocupaban de escoger pareja en un tiempo prudente, como el resto de los alumnos. Sirius y Peter no demoraron mucho en conseguir chicas para el baile. El moreno no estaba de humor aquella semana para realizar su acatividad favorita, que consistía en recibir halagos, así que rapidamente invitó a una rubia delgada y alta de Ravenclaw, mientras que el más pequeño de los mereodeadores invitó a una chica de Huflepuff, que pensó que ir con él era mejor que nada. James, como siempre, se hacía querer, y Remus declinaba respetuosamente las invitaciones de las chicas.
**************


Era Jueves, y la pelirroja y Remus patrullaban en cuarto piso, vigilando por parejas escondidas, o pequeños traviesos, mietras conversaban sobre sus vidas.
"Pues me parece que, al contrario de la creencia popular, ser hija de muggles no es tan malo como dicen"
"Además de estar marcada por ser supuestamente 'sangre sucia', y haber entrado a Howgarts sin saber nada sobre magos... si, es muy satisfactorio"
Remus suprimió una pequeña carcajada. "No seas sarcástica. Hablo en serio. Bueno, sin contar todo el asunto de la sangre limpia y sangre sucia que me parece una estupidez, creo que los hijos de muggle tienen suerte, porque llegarán a conocer los dos mundos. El poder de impresión de un hijo de muggle al incluirse en el mundo de la magia hace que se... cómo decirlo... que se motive más. Eso es una clara muestra de tu situación, ¿no?"
"No sabía que te lanzabas a la adivinación, Lupin". Esta vez, ella se río de él. "pero se podría decir que sí. El ser hija de muggles me motiva un poco más a aprender de este mundo. Como tener dos nacionalidades." "Adivinaste, pero sólo por esta vez."
Remus la miró con una mezcla de. 'Yo sé algo que tu no sabes', así que Lily decidió que la conversación llegaba hasta ahí, al igual que la ronda de aquella noche.

***********

Ya en la sala común, Lily, con el espíritu de 'Último año, nadie me recordará', decidió que iría al baile. Pero no iría a vigilar a los alumnos ni a sentarse y tomar ponche. Iría a divertirse, a lanzarse a la oportunidad de hacer algo que jamás hace. Ya no había mucho que perder. ¿Quién sabe si había algo que ganar?
Con eso en mente, y a un par de días restantes para el baile, la pelirroja pensó en el primer paso para su plan: Conseguir pareja.

***********


"Me parece una excelente idea que vayas al baile como corresponde. Parece que las buenas juntas por fin hacen su efecto", decía Cristina en la hora de almuerzo, mietras ambas compartían puestos en la mesa de Ravenclaw.
"Me imagino que la buena junta eres tú, ¿Cierto?"
"¡Claro! ¿Quién más?" Respondió muy segura la chica.
Ante la mirada de enojo contenido y tristeza que expresaba la pelirroja, su amiga decidió cambiar sus palabras.
"Oye, no te lo tomes a mal, pero esas cosas no te pueden afectar. Al fin y al cabo estás tratando de hace un cambio y eso es lo importante"
Lily la miró, y con un desanimado "Si..." siguieron comiendo. Para subirle un poco el ánimo- o eso esperaba- Cris le comentó los detalles de la fiesta que no estaban listos. Lily amaba organizar, asi que esto debería ponerla mejor.
"Y bien, ¿que falta para el baile?"
"Bueno..." dijo Lily: "Para comenzar, una pareja; y además de eso un vestido, y asesoría con el maquillaje y peinado"
"Ok, lo último va por mi. Ahora, ocupémonos de lo primordial. ¿A quién tienes en mente para el baile?"
"En realidad tenía dos opciones. La primera es Daniel Harris. Creo que lo conoces. ¿Es de tu casa, no? Es prefecto también, asi que lo he visto y conversado con él en algunas reuniones. Se ve simpático. En fin, esa es la primera opción y en caso de que no se pueda, le preguntaré a Remus. Creo que hasta ahora no tiene pareja. No estoy muy segura porqué, pero no pierdo nada con preguntarle. Además ninguno de los dos implica algo de compromiso, así que debería ir bien."
"Honestamente, me asombras. Muy bien pensado. Ahora te reto a tener la valentía para invitar a Daniel. Es muy solicitado,¿Sabes? Así que me gustaría ver esa situación."
Lily se espantó un poco con aquella información. Es decir, Daniel era atractivo, per no sabía que era tan famoso en la población femenina. Pero ella era Griffindor por una razón, y no iba a dar pie atrás.
"Sólo observame."
La pelirroja caminó hasta llegar a la esquina de la mesa de Ravenclaw donde estaba Daniel almorzando. Se sentó al frente de él y lo saludó.
"Hola Daniel, ¿Cómo estás?"
Daniel levantó la vista de su almuerzo y le dedicó una sonrisa.
"Hola Lily. Estoy bien, y tú?"
"Bien también. Verás, faltan unos días para el baile, y me preguntaba si te gustaría , ehhh... ¿acompañarme?, encasodequenotengaspareja..."
El valor de Lily se desinfló. Se acababa de dar cuenta la situación en la que estaba. La chica invisible invitando al baile al chico popular. Se sintió ridícula por haber pensado en la posibilidad, a medida de que sus mejillas se iban enrojeciendo y sus manos temblando. Aunque, para su sorpresa, Daniel parecía realmente apenado.
"En realidad lo siento, Lily, pero ya tengo una pareja. Ya estamos muy encima del baile, y hay que asegurarse, ya sabes... Pero me hubiese encantado ir contigo." Le dijo en una voz mucho más segura. "Será en otra ocasión".
"¡Claro! No te preocupes, en otra ocasión será."
Un poco menos azorada, Lily emprendió camino de nuevo hacia Cris. No había sido tan malo. Claro, la habían rechazado. Pero él parecía lamentarlo de verdad. Así que no había razón para ponerse triste. Sólo lo intentaría con Remus, a ver si daba resultados.
"¿Y que tal te fué?" Preguntó Cristina emocionada.
"No sé. Me dijo que ya tenía pareja; Que lo lamentaba; Y que sería en otra ocasión."
"Ohhh, que mal. Pero aún nos queda otra opción, ¿cierto? Además, no hay tiempo para lamentarse. Tenemos que buscar el vestido!"
"Ahhh... eso. Bueno, haré el pedido antes de la clase. Voy a encargarme de eso. Nos vemos más tarde!"
Cristina la miró confusa, mietras Lily salía del gran comedor. Pensó que a lo mejor Lily no se sentía bien, y que lo mejor era dejarla sola, asi que no la siguió.
Por otra parte, Lily no se sentía para nada mal. De hecho se sentía muy bien. Había hecho algo nuevo, no común en ella. Era un verdadero paso para dejar de ser la persona insegura y amargada que todos veían, y empezar a ser más alegre y valiente. Al final, quien no se lanza, no gana.


***********

9.7.07

Compañía inesperada

2. Compañías inesperadas.
Los días fueron pasando, y la vida para los estudiantes de Hogwarts se hacía más complicada a media que avanzaban las clases. Era tal la cantidad de trabajo, que hasta la pelirroja se quejaba internamente. Eso, y sus deberes de prefecta la dejaban con poco y nada de tiempo para ella misma.
La semana anterior había recibido una carta de su hogar con el motivo de avisarle que su hermana, Petunia, se había comprometido con Vernón, que era su novio hace una par de años. La noticia no le sorprendió, y menos el hecho de que no le mencionaran nada de fechas ni lugares del matrimonio. Su hermana la despreciaba profundamente, y eso después de tantos años, ya la tenía sin cuidado. De hecho, le iba a dar en el gusto y decidió quedarse las vacaciones de navidad en el colegio. Ya encontraría algo bueno que hacer aquellos días.
Ese fin de semana habría una visita a Hogsmeade, por lo que Lily decidió terminar la mayor cantidad de deberes posible antes del sábado para poder tomarse una tarde libre. Un poco de aire no-de-Howgarts le haría bien. Además le daría algo de tiempo para despejar su mente. En el mejor de los casos, las cosas se irían a arreglando solas, ¿no? “¿No?… Perfecto, ahora mi cabeza ya no contesta” pensaba mientras corría al salón de historia de la magia.
Ya en clase, donde los Griffindor compartían clase con los Ravenclaw, más de la mitad de los estudiantes estaban dormitando, el resto miraba el vacío y Lily estaba ocupada pensando en la posibilidad que el profesor Binns se diera cuenta si le lanzaba una bolita de pergamino que atravesara su perlado cuerpo fantasmal. Cuando por fin se cansó de pensar en ello, observó como una chica en la mesa del lado le hacía señales. Lily no entendía nada y sólo la miraba intentando explicarle que no le entendía. La chica tomó un pergamino, escribió algo, y se lo envió. Para variar, el papel cayó lejos de sus manos, y con una semi-acrobacia, Lily recogió el pergamino y lo leyó. "hola", recitaba el papel. Ante esto, lily no pudo hacer más que suprimir una risita. ¿Tantos problemas para saludarla? Tal vez el papel no iba dirigido a ella. Miró otra vez en dirección a la joven, la que la miraba con una sonrisa, esperando quizás que le contestara su saludo. Lily miró el pedazo de pergamino otra vez, y escribió ¡Hola! ¿Puedo ayudarte en algo?"; Lo lanzo con la misma eficacia con la que lo había recibido, y la chica volvió a tomar el dichoso papelito y escribió algo en él. Cuando la pelirroja lo recibió otra vez, este decía "¿Puedo hablar contigo al final de la clase?";. Ante esto, Lily se extrañó un poco, pero la chica no parecía tener malas intenciones. Lily prefirió guardar el papel, y dirigirle una sonrisa a modo de afirmación, y la sonrisa de la otra chica creció aún más.
Al final de la clase, la chica se acercó a la mesa de Lily, y ésta notó que era de Ravenclaw.
“Hola, mi nombre es Cristina Roberts. ¿Tu eres Lily, cierto?”
“Si, soy yo. ¿Qué cosa necesitabas?” Respondió ahora con un poco de recelo.
“Lo que pasa es que no me ha estado yendo muy bien en encantamientos, y Flitwick te recomendó a ti como una posible tutora. En realidad quise venir yo a preguntarte, porque eras tú o un chico de Slytherin que se veía bastante enojado cuando me lo encontré en el comedor.”
“Pues, gracias por haber pensado en mí tan rápidamente” dijo riendo abiertamente.
“Bueno, tengo que manejar opciones, tu sabes…” dijo Cristina un poco avergonzada por su revelación.
“No te preocupes. Lo haré. Es sólo que necesito organizar un horario para que lo podamos hacer. ¿Está bien? Deja que me organice y te avisaré.”
“¡Muchas gracias!” Añadió la chica con una sonrisa “Yo le avisaré a Flitwick que ya tengo una tutora. En serio, te lo agradezco mucho. Todo el mundo cree que los Ravenclaw somos sólo inteligentes y estudiosos, pero nadie es perfecto, ¿Sabes? En algunas materias soy muy buena, pero sólo no se me da en esta.”
“no te preocupes. Sé como se siente eso”
En realidad sabía lo que se siente. ¿Quién inventó que el que es exitoso en el colegio es inmediatamente perfecto? Algunas personas sólo tienen un mundo muy pequeño en sus cabezas. “Como las admiradoras de Potter” pensó, seguido de una pequeña puntada en el pecho. “Si, si… no estoy pensando en él. Me porto bien y me mantengo alejada del chico. Tonto sistema nervioso. Estúpido Potter. ¡Ya! Dejaré de pensar en él. Inmediatamente…”
Lily y Cristina habían decidido que iban a hacer repasos de encantamientos los días jueves antes de que la pelirroja tuviera rondas con Lupin. Sentía que por fin había encontrado un cierto tipo de aliada en Cristina. Ella era una chica muy llevadera, y al parecer muy querida por sus compañeros de casa. A pesar de que Lily estaba feliz de conocerla, a veces no podía evitar sentir envidia de su discreta popularidad.
Y se lo dijo. Se lo comentó un día que caminaban por Hogsmeade, mirando vitrinas y tomando helado. Cristina sólo rió y le dijo algo que aún rondaba en su cabeza.
Flash back
“¿Así que me tienes envidia?” Dijo Cristina con una risita bastante audible.
“Cuando lo dices tú suena feo” replicó Lily haciendo un casi puchero.
“Suena feo, pero no creo que sea cierto. En realidad no creo que me tengas envidia a mí mi a nadie. Bueno, por lo que te conozco, creo que te molesta más el hecho de que yo estoy en una situación en la que a ti te gustaría estar. Pero eso pasará. Es mala suerte la de ellos si no se han dado el tiempo para conocer alguien como tú.
“Ohhh, Cris, ¡Me haces sonrojar!”, efectivamente sintiéndose un poco avergonzada.
“Suelo dejar esa impresión, querida.” Dijo la Ravenclaw mientras apresuraba el paso hacia el castillo.
Fin Flash Back
Era cierto; no podía sentir envidia de su nueva amiga. Pero a veces no podía evitar pensar que la manera en que ella misma se relacionaba con el resto tenía mucho que ver con la manera en que la trataban, o no la trataban. Ella sabía que la vida había que tomársela con pequeños pasos, pero le encantaría tenerlo todo ahora ya. Le gustaría ser querida y respetada… tal vez no debería ser malagradecida. Ahora tenía una amiga que la entendía. No se habían cumplido todos sus sueños, pero ahora tenía una amiga para perseguirlos.

1.7.07

Introducción

**

Débiles destellos se colaban por las ventanas del expreso de Hogwarts. Ya estaba atardeciendo, indicio de que faltaba poco para llegar al colegio. Se podía oír el murmullo emocionado de pequeños alumnos de primer año fuera del vagón y el pasar apurado de los alumnos de cursos superiores. Ella sólo suspiró y se hundió en su asiento. Su sexto año en Hogwarts, el colegio de magia y hechicería, estaba a punto de comenzar y por cierto motivo no estaba muy emocionada con ello. Sólo se dignó a mirar por el empañado vidrio hacia el exterior y esperar que llegaran a destino.
Lily Evans amaba el colegio, y por supuesto que amaba más el hecho de ser bruja. Es sólo que desde hace algún tiempo ha comenzado a surgir en ella un sentimiento de soledad. En el colegio no es una persona de muchos amigos- de hecho no tiene ninguno-, y todo el mundo tiene una imagen de ella como una persona muy aburrida y estricta. Algo que se ha ido dando cuenta que no le agrada. En sus primeros años en Hogwarts nunca le importó mucho ser popular, o tener amigos. Sólo le importaba adaptarse al mundo de la magia- ella es nacida de muggles-, y tener éxito en su labor, que es estudiar.
Sin embargo, ella fue siendo testigo de cómo su generación se fue uniendo y solidificando. Y ella era sólo una extraña para ellos. Sólo una extraña.
Claro que le gustaría pertenecer. Sería feliz si la saludaran en los pasillos, o si le hablaran en clases… además de su otro suplicio.
No sabe como, ni cuando, se vino a enamorar de James Potter. Para ella era difícilmente un enamoramiento, sino una simple fijación. Una muy estúpida por lo demás.
Es sólo que ella sentía que había algo más de él que lo que ven el resto de las personas. Ella veía en sus ojos un brillo misterioso que la hacía sentir menos sola que lo habitual. Aunque esto la hiciese sentir increíblemente culpable. James Potter era el joven menos probable para enamorarse. Él era sólo un niño en busca de compañía y atención. Mucha atención.
El cielo ya estaba oscuro y el tren iba aminorando su velocidad. Lily se levantó pesadamente de su lugar en el vagón y salió hacia el pasillo. Sólo llevaba con ella un libro de encantamientos que había ido leyendo más temprano, y con este en sus manos se dirigió hacia el exterior. Tenía trabajo que hacer. Al fin y al cabo no la eligieron como prefecta por nada.
Dirigió a algunos niños perdidos hacia Hagrid, y cuando observó que los niños ya iban en los botes, se encaminó hacia los últimos carruajes.
En ellos iban casi sólo prefectos, que se habían quedado vigilando el orden y a los de primer año, así como ella. Antes de subir al carruaje, se le cayó de las manos su libro, que fue recogido y entregado por un chico que ella sólo conocía de vista.
“Oh, gracias”
“No te preocupes. ¿Tu eres prefecta de Griffindor, cierto?”
“Si. Soy Lily Evans. Mucho gusto”
“Yo soy Daniel Harris. Soy de Ravenclaw”…
Daniel ayudó a Lily a subir al carruaje y fueron junto a otros prefectos hasta el castillo. Se despidieron cortésmente y cada uno se dirigió a la mesa de su respectiva casa.
Después de la selección, de un excelente banquete y de una broma de bienvenida, cortesía de los merodeadores, Lily y Remus Lupin, amigo de James y parte de este famoso grupo de jóvenes rebeldes, guiaron a los nuevos Griffindor hacia su sala común. Fue un trabajo cansador. “Yo no era tan desordenada en mi primer año”, pensó Lily mientras ordenaba su ropa para el próximo día. Su penúltimo primer día de clases.
**

Ahora sí, era el primer día de clases y Lily caminaba hacia el gran comedor para tomar desayuno. Se podría decir que era un trayecto pacífico, hasta que quien sabe de dónde le llegó una bomba especialmente fétida directo en la ropa. La sangre fue subiendo rápidamente hacia su cabeza, mientras se ponía roja, buscando al responsable de tan estúpida, estúpida acción. Al fin y al cabo, no hay peor blanco que una prefecta estricta, humillada y enojada…
Y fue entonces cuando lo vio. Alto, fornido, de pelo negro y con una sonrisa socarrona de la que definitivamente se iba a arrepentir; tras ella estaba Sirius Black que, al notar la mirada de la pelirroja en él, dio unos pasos atrás y se escondió tras el otro prefecto de Griffindor, Remus Lupin.
“Evans, no fue mi culpa. No iba hacia ti. Sólo…-“
“No continúes Black” dijo lily controlando su ira. “Si no quieres perder más puntos sólo quédate callado. 20 puntos menos para Griffindor, y habría preferido que por lo menos hubieses intentado detenerlo, Remus…”
“Por favor”, esta vez intercedió James. “Sólo fue una broma, y ni siquiera era dirigida a ti. ¿Podrías dejar de ser tan amargada?”
Lily sólo lo miró. Ahí estaba su ‘fijación’, hablándole con toda la autoridad de alguien que no sabe nada. El no tenía idea. En la cabeza de James se estaba haciendo justicia, y en la de Lily estaba siendo tan estúpido como le gustaría que no fuera. Claro, sintió que su cabeza estaba más caliente, y un pequeño hormigueo en la nariz, indicio de que iba a llorar. Pronto notó esto, y sólo murmuró “20 puntos” antes de desaparecer del gran comedor sin desayuno y sin orgullo.
Caminó por los pasillos, no sin antes limpiar su túnica con un hechizo y fue a un baño a lavarse la cara. “Que idiota” pensaba mientras corría hacia la sala de transformaciones para su primera clase del día. “No puedo volver a reaccionar así. O soy la débil o soy la insensible. Esto no es bueno”, pensaba mientras entraba a la sala justo cuando la profesora iba hacia su escritorio.
“Alumnos, este año sólo están presentes aquellos que han obtenido sobre un ‘excede las expectativas’ en la asignatura, es por ello que espero que mantengan el nivel de trabajo y lleguen a rendir un buen EXTASIS el próximo año así como hicieron con los TIMO el año pasado. Ahora a trabajar…”
A la hora de la cena, los alumnos de sexto año ya tenían una considerable cantidad de deberes que realizar, lo que se equilibraba con las horas libres que tenían. Después de comer, los estudiantes fueron a sus salas comunes, y Lily fue también para encontrarse con Remus y organizar sus horarios para hacer las rondas de prefectos.
“En realidad puedo cualquier día en la noche, sólo dime que días puedes tú”
“Qué te parece si hacemos las rondas los Martes y jueves. ¿Está bien contigo?”
“Si”, contestó Lupin “no tengo ningún problema. Mañana le avisaré al premio Anual para que comencemos”.
“Ok, entonces mañana nos vemos” se despidió Lily
“Lily, no te enojes por lo de hoy. Tú sabes que es muy difícil ser parte de los merodeadores y ser prefecto también. Trata de entenderme”
Lily recordó el incidente de aquella mañana. Después de pensarlo, había concluido dos cosas: por su bien debía ignorar a Potter bajo cualquier circunstancia, y además debía hacer algo para dejar de ser la antisocial y amargada que le había descrito el moreno. Era injusto que la tratase así, pero la gente no ve más de lo que le muestran los ojos. Ese fue otro pensamiento que cruzó su mente ese día. ¿Nadie se daría cuenta de que había más en ella que un estereotipo? Ojala alguien pasara por su lado y la viera dos veces… Al final había decidido no combatir la marea. Que sea lo que tenga que ser.
“No te preocupes. Ya se me había olvidado. Pero de todos modos le quité los puntos a Black” dijo con una falsa sonrisa. “Sólo intenta mantenerlos tras la raya”.
“Claro” dijo Remus algo desconfiado de la reacción de la pelirroja “Voy al dormitorio. Nos vemos mañana”
“Adiós” dijo la chica. Aún quedaba tiempo para hacer algunas tareas. Las llamas de la chimenea fueron testigo de la joven haciendo deberes a la luz de la luna y de sus incesantes suspiros producto de algo que no podía cambiar. Al menos ahora, Lily Evans, la ‘prefecta perfecta’ estaba siendo derrotada…


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Nota de la Autora

Hola!
Aquí presento el primer intento de Fanfiction que hago. He hecho un par, pero nunca han salido de las páginas de mis cuadernos del colegio o de la Universidad.
Soy ultra fanática de Harry Potter -nótese que no es sinónimo de ñoña- y más me gusta la pareja Lily/James... hay material allí. Dejémosle a Rowling la desición del destino de Harry, que yo divagaré sobre la vida de sus padres.
y eso sería. Este fic está paralelamente publicado en Fanfiction.net para que revisen otras historias y todo eso.
En fin, se aceptan críticas -educaditos porfa- y comentarios varios.
Saludos!