El frenesí por encontrar las mejores parejas se hacía evidente, a medida que las chicas iban negando invitaciones por ya tener acompañante. Lily ha tenido que cooperar con la organización del baile desde quinto año, por ser prefecta, pero nunca asistió como una invitada. Pero nunca faltó tampoco. Tener la edad para estar en el baile y no asistir es casi un suicidio social. Eso, hasta ella lo sabía. Sin embargo, nunca vivió eso de correr arriba y abajo de nerviosismo y pelearse por el maquillaje y la tradición de entrar con tu pareja por las puertas de roble del gran comedor. Y ya que estaba en séptimo año, en verdad todo parecía más dramático de lo que podría haber sido en años anteriores.
Uno de los deportes más competitivos dentro de Hogwarts- aparte del quidditch, claro- era conseguir una cita con los codiciados merodeadores. Y el premio se triplicaba si esa cita consistía en ir al baile de noche de brujas. En realidad era un deporte muy íntegro. Consistía en carreras maratónicas, sesiones de espionaje, trabajo de táctica, y un perfecto desarrollo del tiempo, para tener el honor de ser invitada por aquellos chicos. Ellos no se lo tomaban ni por si acaso tan en serio, aunque si se preocupaban de escoger pareja en un tiempo prudente, como el resto de los alumnos. Sirius y Peter no demoraron mucho en conseguir chicas para el baile. El moreno no estaba de humor aquella semana para realizar su acatividad favorita, que consistía en recibir halagos, así que rapidamente invitó a una rubia delgada y alta de Ravenclaw, mientras que el más pequeño de los mereodeadores invitó a una chica de Huflepuff, que pensó que ir con él era mejor que nada. James, como siempre, se hacía querer, y Remus declinaba respetuosamente las invitaciones de las chicas.
Era Jueves, y la pelirroja y Remus patrullaban en cuarto piso, vigilando por parejas escondidas, o pequeños traviesos, mietras conversaban sobre sus vidas.
"Pues me parece que, al contrario de la creencia popular, ser hija de muggles no es tan malo como dicen"
"Además de estar marcada por ser supuestamente 'sangre sucia', y haber entrado a Howgarts sin saber nada sobre magos... si, es muy satisfactorio"
Remus suprimió una pequeña carcajada. "No seas sarcástica. Hablo en serio. Bueno, sin contar todo el asunto de la sangre limpia y sangre sucia que me parece una estupidez, creo que los hijos de muggle tienen suerte, porque llegarán a conocer los dos mundos. El poder de impresión de un hijo de muggle al incluirse en el mundo de la magia hace que se... cómo decirlo... que se motive más. Eso es una clara muestra de tu situación, ¿no?"
"No sabía que te lanzabas a la adivinación, Lupin". Esta vez, ella se río de él. "pero se podría decir que sí. El ser hija de muggles me motiva un poco más a aprender de este mundo. Como tener dos nacionalidades." "Adivinaste, pero sólo por esta vez."Uno de los deportes más competitivos dentro de Hogwarts- aparte del quidditch, claro- era conseguir una cita con los codiciados merodeadores. Y el premio se triplicaba si esa cita consistía en ir al baile de noche de brujas. En realidad era un deporte muy íntegro. Consistía en carreras maratónicas, sesiones de espionaje, trabajo de táctica, y un perfecto desarrollo del tiempo, para tener el honor de ser invitada por aquellos chicos. Ellos no se lo tomaban ni por si acaso tan en serio, aunque si se preocupaban de escoger pareja en un tiempo prudente, como el resto de los alumnos. Sirius y Peter no demoraron mucho en conseguir chicas para el baile. El moreno no estaba de humor aquella semana para realizar su acatividad favorita, que consistía en recibir halagos, así que rapidamente invitó a una rubia delgada y alta de Ravenclaw, mientras que el más pequeño de los mereodeadores invitó a una chica de Huflepuff, que pensó que ir con él era mejor que nada. James, como siempre, se hacía querer, y Remus declinaba respetuosamente las invitaciones de las chicas.
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Era Jueves, y la pelirroja y Remus patrullaban en cuarto piso, vigilando por parejas escondidas, o pequeños traviesos, mietras conversaban sobre sus vidas.
"Pues me parece que, al contrario de la creencia popular, ser hija de muggles no es tan malo como dicen"
"Además de estar marcada por ser supuestamente 'sangre sucia', y haber entrado a Howgarts sin saber nada sobre magos... si, es muy satisfactorio"
Remus suprimió una pequeña carcajada. "No seas sarcástica. Hablo en serio. Bueno, sin contar todo el asunto de la sangre limpia y sangre sucia que me parece una estupidez, creo que los hijos de muggle tienen suerte, porque llegarán a conocer los dos mundos. El poder de impresión de un hijo de muggle al incluirse en el mundo de la magia hace que se... cómo decirlo... que se motive más. Eso es una clara muestra de tu situación, ¿no?"
Remus la miró con una mezcla de. 'Yo sé algo que tu no sabes', así que Lily decidió que la conversación llegaba hasta ahí, al igual que la ronda de aquella noche.
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Ya en la sala común, Lily, con el espíritu de 'Último año, nadie me recordará', decidió que iría al baile. Pero no iría a vigilar a los alumnos ni a sentarse y tomar ponche. Iría a divertirse, a lanzarse a la oportunidad de hacer algo que jamás hace. Ya no había mucho que perder. ¿Quién sabe si había algo que ganar?
Con eso en mente, y a un par de días restantes para el baile, la pelirroja pensó en el primer paso para su plan: Conseguir pareja.
Con eso en mente, y a un par de días restantes para el baile, la pelirroja pensó en el primer paso para su plan: Conseguir pareja.
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"Me parece una excelente idea que vayas al baile como corresponde. Parece que las buenas juntas por fin hacen su efecto", decía Cristina en la hora de almuerzo, mietras ambas compartían puestos en la mesa de Ravenclaw.
"Me imagino que la buena junta eres tú, ¿Cierto?"
"¡Claro! ¿Quién más?" Respondió muy segura la chica.
Ante la mirada de enojo contenido y tristeza que expresaba la pelirroja, su amiga decidió cambiar sus palabras.
"Oye, no te lo tomes a mal, pero esas cosas no te pueden afectar. Al fin y al cabo estás tratando de hace un cambio y eso es lo importante"
Lily la miró, y con un desanimado "Si..." siguieron comiendo. Para subirle un poco el ánimo- o eso esperaba- Cris le comentó los detalles de la fiesta que no estaban listos. Lily amaba organizar, asi que esto debería ponerla mejor.
"Y bien, ¿que falta para el baile?"
"Bueno..." dijo Lily: "Para comenzar, una pareja; y además de eso un vestido, y asesoría con el maquillaje y peinado"
"Ok, lo último va por mi. Ahora, ocupémonos de lo primordial. ¿A quién tienes en mente para el baile?"
"En realidad tenía dos opciones. La primera es Daniel Harris. Creo que lo conoces. ¿Es de tu casa, no? Es prefecto también, asi que lo he visto y conversado con él en algunas reuniones. Se ve simpático. En fin, esa es la primera opción y en caso de que no se pueda, le preguntaré a Remus. Creo que hasta ahora no tiene pareja. No estoy muy segura porqué, pero no pierdo nada con preguntarle. Además ninguno de los dos implica algo de compromiso, así que debería ir bien."
"Honestamente, me asombras. Muy bien pensado. Ahora te reto a tener la valentía para invitar a Daniel. Es muy solicitado,¿Sabes? Así que me gustaría ver esa situación."
Lily se espantó un poco con aquella información. Es decir, Daniel era atractivo, per no sabía que era tan famoso en la población femenina. Pero ella era Griffindor por una razón, y no iba a dar pie atrás.
"Sólo observame."
La pelirroja caminó hasta llegar a la esquina de la mesa de Ravenclaw donde estaba Daniel almorzando. Se sentó al frente de él y lo saludó.
"Hola Daniel, ¿Cómo estás?"
Daniel levantó la vista de su almuerzo y le dedicó una sonrisa.
"Hola Lily. Estoy bien, y tú?"
"Bien también. Verás, faltan unos días para el baile, y me preguntaba si te gustaría , ehhh... ¿acompañarme?, encasodequenotengaspareja..."
El valor de Lily se desinfló. Se acababa de dar cuenta la situación en la que estaba. La chica invisible invitando al baile al chico popular. Se sintió ridícula por haber pensado en la posibilidad, a medida de que sus mejillas se iban enrojeciendo y sus manos temblando. Aunque, para su sorpresa, Daniel parecía realmente apenado.
"En realidad lo siento, Lily, pero ya tengo una pareja. Ya estamos muy encima del baile, y hay que asegurarse, ya sabes... Pero me hubiese encantado ir contigo." Le dijo en una voz mucho más segura. "Será en otra ocasión".
"¡Claro! No te preocupes, en otra ocasión será."
Un poco menos azorada, Lily emprendió camino de nuevo hacia Cris. No había sido tan malo. Claro, la habían rechazado. Pero él parecía lamentarlo de verdad. Así que no había razón para ponerse triste. Sólo lo intentaría con Remus, a ver si daba resultados.
"¿Y que tal te fué?" Preguntó Cristina emocionada.
"No sé. Me dijo que ya tenía pareja; Que lo lamentaba; Y que sería en otra ocasión."
"Ohhh, que mal. Pero aún nos queda otra opción, ¿cierto? Además, no hay tiempo para lamentarse. Tenemos que buscar el vestido!"
"Ahhh... eso. Bueno, haré el pedido antes de la clase. Voy a encargarme de eso. Nos vemos más tarde!"
Cristina la miró confusa, mietras Lily salía del gran comedor. Pensó que a lo mejor Lily no se sentía bien, y que lo mejor era dejarla sola, asi que no la siguió.
Por otra parte, Lily no se sentía para nada mal. De hecho se sentía muy bien. Había hecho algo nuevo, no común en ella. Era un verdadero paso para dejar de ser la persona insegura y amargada que todos veían, y empezar a ser más alegre y valiente. Al final, quien no se lanza, no gana.
"Me imagino que la buena junta eres tú, ¿Cierto?"
"¡Claro! ¿Quién más?" Respondió muy segura la chica.
Ante la mirada de enojo contenido y tristeza que expresaba la pelirroja, su amiga decidió cambiar sus palabras.
"Oye, no te lo tomes a mal, pero esas cosas no te pueden afectar. Al fin y al cabo estás tratando de hace un cambio y eso es lo importante"
Lily la miró, y con un desanimado "Si..." siguieron comiendo. Para subirle un poco el ánimo- o eso esperaba- Cris le comentó los detalles de la fiesta que no estaban listos. Lily amaba organizar, asi que esto debería ponerla mejor.
"Y bien, ¿que falta para el baile?"
"Bueno..." dijo Lily: "Para comenzar, una pareja; y además de eso un vestido, y asesoría con el maquillaje y peinado"
"Ok, lo último va por mi. Ahora, ocupémonos de lo primordial. ¿A quién tienes en mente para el baile?"
"En realidad tenía dos opciones. La primera es Daniel Harris. Creo que lo conoces. ¿Es de tu casa, no? Es prefecto también, asi que lo he visto y conversado con él en algunas reuniones. Se ve simpático. En fin, esa es la primera opción y en caso de que no se pueda, le preguntaré a Remus. Creo que hasta ahora no tiene pareja. No estoy muy segura porqué, pero no pierdo nada con preguntarle. Además ninguno de los dos implica algo de compromiso, así que debería ir bien."
"Honestamente, me asombras. Muy bien pensado. Ahora te reto a tener la valentía para invitar a Daniel. Es muy solicitado,¿Sabes? Así que me gustaría ver esa situación."
Lily se espantó un poco con aquella información. Es decir, Daniel era atractivo, per no sabía que era tan famoso en la población femenina. Pero ella era Griffindor por una razón, y no iba a dar pie atrás.
"Sólo observame."
La pelirroja caminó hasta llegar a la esquina de la mesa de Ravenclaw donde estaba Daniel almorzando. Se sentó al frente de él y lo saludó.
"Hola Daniel, ¿Cómo estás?"
Daniel levantó la vista de su almuerzo y le dedicó una sonrisa.
"Hola Lily. Estoy bien, y tú?"
"Bien también. Verás, faltan unos días para el baile, y me preguntaba si te gustaría , ehhh... ¿acompañarme?, encasodequenotengaspareja..."
El valor de Lily se desinfló. Se acababa de dar cuenta la situación en la que estaba. La chica invisible invitando al baile al chico popular. Se sintió ridícula por haber pensado en la posibilidad, a medida de que sus mejillas se iban enrojeciendo y sus manos temblando. Aunque, para su sorpresa, Daniel parecía realmente apenado.
"En realidad lo siento, Lily, pero ya tengo una pareja. Ya estamos muy encima del baile, y hay que asegurarse, ya sabes... Pero me hubiese encantado ir contigo." Le dijo en una voz mucho más segura. "Será en otra ocasión".
"¡Claro! No te preocupes, en otra ocasión será."
Un poco menos azorada, Lily emprendió camino de nuevo hacia Cris. No había sido tan malo. Claro, la habían rechazado. Pero él parecía lamentarlo de verdad. Así que no había razón para ponerse triste. Sólo lo intentaría con Remus, a ver si daba resultados.
"¿Y que tal te fué?" Preguntó Cristina emocionada.
"No sé. Me dijo que ya tenía pareja; Que lo lamentaba; Y que sería en otra ocasión."
"Ohhh, que mal. Pero aún nos queda otra opción, ¿cierto? Además, no hay tiempo para lamentarse. Tenemos que buscar el vestido!"
"Ahhh... eso. Bueno, haré el pedido antes de la clase. Voy a encargarme de eso. Nos vemos más tarde!"
Cristina la miró confusa, mietras Lily salía del gran comedor. Pensó que a lo mejor Lily no se sentía bien, y que lo mejor era dejarla sola, asi que no la siguió.
Por otra parte, Lily no se sentía para nada mal. De hecho se sentía muy bien. Había hecho algo nuevo, no común en ella. Era un verdadero paso para dejar de ser la persona insegura y amargada que todos veían, y empezar a ser más alegre y valiente. Al final, quien no se lanza, no gana.
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