27.5.12

Quien eres y quien espero que seas (pt II)

Capítulo V: Quién eres y quien espero que seas Pt II

La tarde pasó en un suspiro. Y a pesar de que en otras circunstancias hubiese disfrutado enormemente la clase de aritmancia, nuevamente no logró integrar absolutamente nada de lo que se dijo. Anoto muchas cosas, de las cuales recordaba sólo haber escrito los títulos.
No entendía qué era lo que la tenía en tal estado. Si la anticipación de salir del castillo, riesgos incluidos, o el misterio que envolvía la figura de James.
Probablemente fue una mezcla de las dos, pero en cierto modo sentía que no era primera ni segunda vez que los merodeadores salían del castillo en circunstancias similares, lo que significaba que lo de hoy era mera rutina.
Lo que la devolvía al tema de James.
Definitivamente a veces era mejor apagar el cerebro. Pensó si habría alguna hechizo para lograr tal cometido mientras caminaba de vuelta hacia la sala común de Griffindor después de una solitaria cena.
Subió a su habitación, y se recostó unos minutos. Eran apenas las 7 de la tarde, aún quedaba tiempo para su salida nocturna con James. Se acomodó, mirando el techo de la pieza y se preguntó qué tan fuerte era el dolor de la decepción. Sus sentimientos por James estaban fundados en la intución y alimentados por la esperanza. Sin embargo, ¿Era capaz de ver algo más allá de eso? Un enamoramiento, sin futuro ni perspectivas. Quizá la sensación de que alguien entendería ser una persona y desear ser otra. Si, probablemente eso era lo que más le atraía de él. Con ese pensamiento, se quedó dormida...
Despertó de un salto, recordando su compromiso. Miró el reloj que marcaba las 8.30 pm. De un salto, entro al baño a lavarse el rostro y peinar su cabello en un moño desordenado. No le gustaba llegar tarde, nunca, a ningún lugar, así que se colocó un abrigo por sobre la túnica, sus guantes y orejeras, y salió de la sala exactamente a la hora acordada. Sin embargo, no había señal del moreno. Espero 10 minutos en los que pasaron varios estudiantes por el retrato de la dama gorda preguntándose que hacía la chica abrigada inclinada sobre el marco. Impaciente como es, volvió a la sala común y se sentó en un sillón cerca de la entrada, intercambiando su sensación de nerviosismo con uno de incipiente molestia. Ya se sentía muy culpable de salir a Hogsmeade sin tener que estar esperando al dichoso mago. Pasaron 10 minutos más hasta que finalmente James bajó la escalera del dormitorio de los chicos, para encontrarse con una enojada bruja.
"Hola, ¿Estás lista para ir?- La saludó sin una pizca de culpa, lo que la enervó aún más.
"Estaba lista hace 15 minutos, gracias", respondió Lily sin medir su tono.
James la miró sorprendido, pero se adelantó en el camino por los pasillos del castillo. No parecía verse afectado, sino más bien con el desplante de alguien que cree que sabe con quién está lidiando. Esa idea cayó mal a Lily, pues sabía cual era la preconcepción que manejaba sobre ella.
Lo siguió silente hasta un pasillo del cuarto piso, donde James paró abruptamente. Abrió la puerta de un salón y con un gesto le dijo que entrase. La pelirroja lo siguió un poco desconfiada, pero ya estaba completamente determinada a conseguir ese vestido. Sabía que el baile no era la gran cosa, pero lo que significaba para ella si. Era una declaración de intenciones. Así que con ese pensamiento en mente, entró al salón.
"Ok, así es como funcionará esto"- Dijo el moreno con un tono de quien intenta dejar claro un punto sin discutir. "De ahora en adelante, desde que salimos del castillo hasta que volvemos a la sala común será un completo secreto. Estamos corriendo muchos riesgos para hacerte este favor, y si Remus no hubiese insisitdo en que serás discreta, ni siquiera lo hubiésemos pensado. Es por eso que espero que confíes en mí en este viaje, y así terminaremos pronto y sin problemas". Terminó su discurso mirándola fijamente, tratando de asegurarse que había comprendido la importancia de la misión.
"Claro, estoy consciente. Ahora vamos, que en 35 minutos cerrará la tienda". Con el horario inicial y los 20 minutos de atrasos de James, ya iban bastante atrasados.
James tomó de su mochila un pedazo de pergamino en bastante mal estado, lo estiró y murmuró algunas palabras que la pelirroja no alcanzó a percibir. Se acercó para ver qué era lo que James manejaba, y alcanzó a captar lo que parecían muchos nombres moviéndose en el papel, al parecer en dibujos que parecían calles o pasillos.
"¿Qué es eso?" Preguntó por sobre el hombro de James, que estaba muy concentrado mirando los nombres. Asustado con la cercanía de la chica, apretó el papel y secamente le dijo "Es una herramienta que nos ayudará a salir del castillo". Esto no satisfizo la curiosidad de la pelirroja, pero prefirió dejar las siguientes preguntas para después.
Casi inmediatamente, James tomó el pergamino, lo dobló y volvió a abrir la puerta. "Por acá", le dijo.
La tomó del brazo y la guió hasta un gran espejo en un costado del pasillo, y revisando de nuevo el extraño pergamino, lo movió.
Lily se sorprendió mucho al notar que se veía un agujero lo suficientemente grande para que pudiesen pasar los dos con poca dificultad, a pesar que el pasadizo era relativamente bajo.
James la ayudó a entrar a la pequeña cueva, e iniciaron el camino a Hogsmeade.
Fue un viaje silencioso, pero el cerebro de Lily zumbaba de preguntas. ¿De dónde salió ese pergamino? ¡Qué contiene? ¡Conocerán más pasadizos? ¿Cada cuanto tiempo salen de Hogwarts sin que nadie se de cuenta? De pronto, dejó de sentirse envalentonada, y sus sentimientos cambiaron por el de una fuerte desprobación y desconfianza. Se sentía fuera de lugar, rompiendo reglas por un vestido de gala. Esta definitivamente no era ella. A pesar de todas estas cosas que corrían por su mente, no dijo nada, y en unos minutos de rápido viaje, ya estaban en un pasaje del pueblo brujo. Tuvieron mucho ciudado de no ser vistos, y de pasar lo más desapercibidos posible, hasta que llegaron a la tienda. Ya dentro, Lily habló con un joven que claramente no estaba muy pendiente de las cosas o realmente no tenía ningún interés por nada (afortunadamente), pues miró a la pareja sin hacer ningún comentario acerca de sus uniformes y el hecho de que fuese viernes en la noche de un día de clases. Simplemente tomó la orden de compra, entró a la tienda y salió con el paquete del vestido. Demasiado simple, pensó la pelirroja, pero como el tiempo apremiaba, sólo le dio las gracias, tomó la bolsa, tomó a James y salió lo más rápido que pudo, con un subidón de adrenalina bajo el brazo.
Llegaron rapidamente al túnel. Lily no podía creer que todo había salido tan bien, exceptuando el hecho de que venía caminando con una maldita tumba con pies. James, habiendo cumplido la primera parte de su misión, estaba completamente concentrado en volver al castillo sin ningún inconveniente. Se sentía levemente incómodo de mostrar tantos secretos de los merodeadores a una de las prefectas más estrictas, pero sólo tendría que confiar en la palabra de Remus.
La pelirroja, por otra parte estaba aprovechando la adrenalina para encontrar respuesta a sus preguntas. Después de unos segundos caminando, preguntó a James por el papel.
"Disculpa? qué era lo que tenía ese pergamino que usaste antes de salir del castillo?
"Creo que sería mejor que eso se mantuviese en secreto, por el bien de este viaje". Ya obtuviste tu vestido, no creo que sea necesario entrar en detalles"
"Pero es que acaso no entienden la magnitud de lo que tienen?" Lily estaba empezando a enojarse. "Tienen ese pergamino que al parecer muestra el nombre de la gente en el castillo, e imagino que este no es el único pasadizo que conocen. Entienden el riesgo al que se exponen cada vez que salen a un pasillo de noche, o incluso peor, cada vez que aparecen en Hogsmeade un día no permitido? Es muy peligroso!"
James se temía esta clase de reproches. Conocía de primera fuente el temperamento de la pelirroja, por lo que simplemente fue esquivando sus preguntas en el camino hacia el castillo. Sin embargo, la chica era insistente. No era intención de Lily reprochar a los merodeadores, ni mucho menos a James, que le había hecho este tremendo favor, pero lamentablemente el no lo comprendió así. Cada vez que lo volvían a interrogar o a hacer un comentario, iba perdiendo fibras de paciencia. A medida que iban llegando al castillo, las respuestas se fueron haciendo más ariscas y cortas, lo que calentó la discusión.
"Evans, no responderé ninguna de tus preguntas. Sólo mantén silencio y siéntete agradecida, y llegaremos sin problemas".
"Estoy agradecida, Potter" Puso acento en el apellido. "Sólo me gustaría saber como demonios consiguieron ese pergamino"
"¿Para qué? ¿Para ir directo con McGonagall y delatarnos? O para quitarnos puntos por adelantado?"
Esto le dolió a Lily. Era exactamente lo que temía. Confirmar que efectivamente eso era todo lo que él veía en ella. Presa de ese sentimiento de enojo y desesperanza, dejó de intentar ser amable.
"Para tu información, no trataría de acusarlos. Tengo curiosidad. ¿Tienes un problema con eso acaso?"
"Cómo voy a saber yo si lo harías o no? Ni siquiera te conozco y tengo que hacerte favores!"
"Perdón, niño bonito, ¿te perdiste una encamada por mi culpa? No te preocupes, estoy segura que alguna niña te está calentando la cama"
"¿Acaso estás celosa? Porque está claro que te hace falta algo de eso. Quizá si tuvieses menos de mojigata comelibros la pasarías mejor" Esto, ya en un tono de voz que se acercaba mucho a los gritos.
Ella simplemente se quedó congelada en medio del túnel, así que el siguió.
“¡No sé por qué decidí hacerle caso a Remus! No eres más que una niñita estirada y enojona. Te crees con el derecho de criticar a todo el mundo, pero te molesta que te critiquen a tí. Te molesta que haya gente mejor que tú...¡Te molesta todo! Debí haberlo pensado dos veces antes de venir.”

Ante esto, Lily enrojeció. Se puso a jadear trabajosamente, se le nubló la vista (No sabía si de furia o si eran lágrimas). Se sentía ofendida, asustada. No entendía cómo habían llegado a discutir así. Era la primera vez que hablaba más de 3 minutos con James Potter y terminaban discutiendo a gritos. Sin embargo, tenía que defenderse, y con toda la convicción que pudo reunir desde el shock de ser descubierta, le dijo:
"No vuelvas a hablarme así, Potter. Si vuelves a meterte en mi vida personal te embrujaré hasta el olvido y no tendré ningún miramiento con dejarte aquí." Ya, con la voz temblando dijo "Simplemente volvamos al castillo."
El moreno alcanzó a captar el cambio de ánimo de la pelirroja, pero sentía que la respuesta era justa ante la provocación que le habían hecho. El no era un mujeriego, simplemente hacía lo que todos los chicos de su edad querrían hacer, pero el podía. Sentía algo de culpa, pues escuchó como la voz de la chica se rompió a la mitad de la respuesta, pero por el bien de lo poco que quedaba de viaje, prefirió caminar al frente y terminar pronto con esto. No sin antes masticar lo que Lily le había gritado.
El viaje terminó en unos 15 minutos más. Llegaron al castillo cerca de las 11 de la noche. Al salir del espejo del cuarto piso, James volvió a mirar el mapa del merodeador, notando que Lily ya no hacía intentos por observarlo. Ella mantuvo su distancia y su silencio hasta que llegaron a la sala común, sanos y salvos.
No quedaba mucha gente en el pequeño cuarto, excepto algunos estudiantes de los años mayores, y Peter con Sirius en un sillón al fondo. Lily se aferró fuertemente al paquete con su vestido, susurró un "gracias", siempre mirando al suelo, y caminó rápidamente a su pieza, dejando a James con un leve sentimiento de culpa y sin la posibilidad de responder a su agradecimiento.

**
Ya en su habitación, Lily dejó el paquete en su baúl, entro al baño, salió con su pijama puesto, se metió en la cama y apagó su vela. Fue una autómata hasta que su cabeza se encontró con la almohada. Lamentablemente, a veces el cerebro empieza a funcionar cuando menos lo queremos, y todos los recuerdos de la hora anterior llegaron de golpe. No sabremos si es la oscuridad, la soledad o el shock, pero la chica pasó llorando gran parte de la noche sin ser capaz de consolarse cuando al fin logró conciliar el sueño.
Una de esas frustraciones que se convierten en penas, que no son fáciles de olvidar y pueden cambiar toda tu perspectiva con respecto a una persona. La desilusión encontró su camino esa noche.



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