“¡No sé por qué decidí hacerle caso a Remus! No eres más que una niñita estirada y enojona. Te crees con el derecho de criticar a todo el mundo, pero te molesta que te critiquen a tí. Te molesta que haya gente mejor que tú...¡Te molesta todo! Debí haberlo pensado dos veces antes de venir.”
Aún no comprendía qué había hecho precisamente para hacerlo enojar tanto. Estaba asustada. No sólo porque estaba con un joven iracundo dentro de un espacio muy reducido y habían pocas probabilidades de arrancar de ahí como lo hubiera hecho en alguna otra situación o lugar. Además, le aterraba la posibilidad de que, quien ahora caminaba enfurecido por el pasadizo decidiera no volver a dirigirle la palabra nunca más.
Flash back
“Como tengo cosas que hacer el día del baile, le diré a uno de los chicos que te acompañe a Hosgsmeade a ver si el vestido está disponible para el baile. ¿Qué te parece?”
Cuando Remus dijo esto, Lils no pensó inmediatamente en la cantidad exacta de reglas que estaría rompiendo si decidía ir al pueblo de Hogsmeade un día que no correspondía, sino en que sucedería si iba con cualquiera de los merodeadores a cumplir esa misión. Se vió ayudando a Peter a escalar una pared, como si fueran fugitivos de la justicia. Pensó en Sirius y el tortuoso camino que recorrería tendiendo que oir -y quizá responder- a las burlas y frases para el bronce del moreno. Y se imaginó cómo se sentiría que James la acompañara en ese viaje. Tenía algunas ideas de cómo sería, pero sentía una pequeña angustia al pensar que James no era un libro abierto como Peter o Sirius. No era fácil saber cómo sería estar a solas con él porque no sabía quién era él en la intimidad. Sólo era capaz de intuirlo, de sentir en su corazón la certeza de que había algo más en él de lo que todos conocían. Y pensar en que existía la probabilidad de que se equivocara; de que su corazón le mintiera, le provocaba mucho malestar.
“¿De verdad harías eso?” Preguntó, intentando borrar de su rostro una imagen que estaba segura provocaría otra ronda de preguntas que no quería responder.
“Claro. Pero debes prometerme algo: No nos delatarás ni acusarás sea cual sea el método que usemos para salir del colegio y llegar al pueblo.” Dijo, ahora muy serio.
Lily comprendió lo que Remus estaba poniendo en juego con esto, así que aceptó la proposición y comenzaron a organizar la escapada del sábado.
“Me voy una noche, y ya das vuelta todo el juego. ¡Bien por tí, Lils!” Le comentó Cristina durante el desayuno.
“Ya me conoces, tengo el don” rió la pelirroja. “Aunque ahora sólo queda esperar que el vestido de verdad esté listo a esa hora. Si no, pondré una demanda del tamaño de un colacuerno Húngaro, por dejar a una pobre chica sin su vestido del baile de Halloween.” La chica miró alrededor y notó que en el otro lado de la mesa de Griffindor donde estaban ambas desayunando estaban los cuatro merodeadores en lo que parecía una discusión muy acalorada, pero silenciosa, porque tres de ellos tenían las cabezas juntas y otro engullía su desayuno. 'Esto no puede ser una buena señal'-pensó, al imaginar cual podría ser el tema de esa conversación.
“Lils, pelirroja, planeta a ¡Lily! Hora de clases, ya casi todos se han ido del comedor. Vamos.
De hecho, quedaban muy pocas personas desayunando en el comedor aparte de ellas dos y los merodeadores, así que tomaron sus pertenencias y separaron caminos, porque no tenían clases juntas esa mañana: Cristina tenía clases de botánica con Sprout y Lily Transformaciones con Mc Gonagall. No era su clase favorita; No porque no fuera divertida ni interesante. Hace mucho tiempo la pelirroja había concluido que no tenía el don. Los hechizos se le hacían esquivos cuando de transformaciones se trataba. Y cuando no estaba el don, tener buenas calificaciones costaba el doble de trabajo y el doble de tiempo.
Se sentó en los primeros asientos, como siempre, y espero que comenzara la clase. Aquel día continuarían con temas de transformación humana, por lo que la clase comenzó con la profesora explicando la teoría de las transformaciones que harían para cambiar de formas las orejas y nariz. Lily escribía ávidamente, por lo que no notó el momento en que cayó a su costado un pequeño papel. Lily seguía anotando con fuerza en el pergamino cada palabra que la profesora decía, así que los merodeadores que estaban sentados atrás tuvieron que tomar medidas: Sirius encantó el papelito para que le pegara varias veces a Lily en la nuca, con lo que por fin notó la insistente nota.
“James te acompañará. Espéralo fuera de la sala común a las 8.45- Remus”.
A la chica se le fue el color del rostro: A pesar de que había estado toda la mañana pensando que sucedería si fuese James el que la acompañara, nunca pensó que sería precisamente él quien la llevaría a buscar el vestido. ¿Qué le diría? ¿De qué conversarían? Nunca se habían dirigido más que alagunas palabras, y la expectativa de confirmar o simplemente dejar por el suelo el presentimiento que tenía sobre él, la sensación que le provocaba… Bueno, eso da miedo.
Trató como nunca no pensar en lo que haría en la noche. Así que no debería entrañarle el hecho de que en pociones haya botado las colas de rata y al levantarlas haya botado el polvo de ópalo, ganándose una mirada extrañada del profesor slughorn, aunque finalmente logró terminar la poción antes de los calderos desaparecieran de los mesones. De vez en cuando miraba a James, que estaba con Remus y Sirius senatados al fondo de la clase (Peter no había obtenido la calificación paa tomar pociones avanzadas). No parecían seguir discutiendo, lo que la tranquilizó un poco. Todo lo que tenía que hacer era actuar normal. No balbucear, no tartamudear ni decir cosas estúpidas. ¿Por qué de pronto se veía más atractivo estudiar para el exámen de transformaciones?
El almuerzo fue un poco más tranquilizante. Esta vez Cristina la acompañó en la mesa de Griffindor, mientras Lily la ponía al día.
“…Así que nos veremos casi a las 9 fuera de la sala común. No quedará mucho tiempo para recoger el vestido, porque la tienda cierra a las 10 y medio, pero yo creo que podremos…”
“Duda.” –La detuvo Cristina. “¿Porque te siento muuuucho menos entusiasmada con el baile? No hay que desanimarse! Recuerda: Todo lo intermedio es trámite. La meta es mañana. Mañana es sólo el inicio, no te puedes desanimar ahora! Te lo prohíbo. ”
“No estoy desanimada, Cris. Sólo creo que perdí el rumbo. He pensado si vale la pena pasar por todo esto por un baile! Algo tan básico, tan… efímero…”
“Claro que vale la pena. ¡Y está claro que el baile es sólo un baile! Lily, en serio; Yo sé que eres inteligente y todo eso, pero quizá está pensando mucho las cosas. Todo es muy simple. Hoy en la noche, James te acompañará a buscar tu vestido. Le das las gracias y vuelves a tu dormitorio. Mañana después de una linda clase de encantamientos patrocinada por ti, nos arreglaremos y nos veremos fuera de la puerta del gran salón. Y eso es todo en lo que debes pensar.
“¿Por qué lo haces ver todo tan fácil?” Dice la pelirroja mientras posa la cabeza en la mesa.
“Bueno, parte importante es que a mi no me gusta James, así que no me preocupa realmente que diga o piense. Aunque no creo que piense mucho… ¡Pero esa es mi opinión!” Se defendió la chica ante la mirada que Lily le estaba dando ahora. “Sólo digo que a veces es mejor no pensar tanto, quédate con eso. Y por favor saca tu cabeza de la mesa, tu pelo se ensucia con la comida”.
“Ah, si… Mira, ya hay que irse”. La mayoría de los alumnos estaba dejando el gran comedor, así que las chicas separaron sus caminos y Lily fue a la última clase antes de salir con James.
No hay comentarios:
Publicar un comentario